Página do Microcrédito

o 1º Weblog sobre microcredito/microcredit & microfinanças/microfinanzas/microfinances

Ideas para un mundo mejor

Posted by Página do Microcrédito em 12 julho, 2007

Fuerteventura acoge durante estos días el Campus de Excelencia 2007, donde expertos de todo el mundo debatirán sobre cuestiones relacionadas con el continente africano

SERGIO SAUCE

Los microcréditos han sido el gran invento en los últimos años para colaborar al desarrollo de los países más desfavorecidos. Una idea sencilla, prestar pequeñas cantidades de dinero a quien no conseguiría aval suficiente para recibir la ayuda de un banco, ha permitido a miles de personas sin posibilidades lograr montar su propio negocio y así aspirar a una vida mejor.

El bangladesí Muhammad Yunus se hizo con el premio Nobel de la Paz en 2006 por contribuir a una economía más justa derivada de este sistema, pero la idea se ha extendido a todo el mundo. Pat LeMay Burr, presidenta de la Escuela Internacional de Negocios y Administración (H-E-B), trabaja desde hace más de 20 años en la ayuda internacional para equilibrar el balance económico. La clave, afirma, es entender que el desarrollo social debe empezar desde abajo.

YODONA.COM. ¿Existe, ahora sí, una esperanza para los países menos desarrollados?
PAT LEMAY BURR. Sí, por supuesto, pero depende de dos factores. Uno es a gran escala, son las organizaciones internacionales, el Fondo Monetario Internacional, Naciones Unidas, el Banco Mundial… El ‘otros’ somos todos, el individuo, la sociedad civil, que debe aunar fuerzas para contribuir. Bien sea presionando a sus Gobiernos o ayudando de forma directa.

YD. Pero la ayuda individual es más difícil, ¿verdad?
PLB. Nada es sencillo. Está claro que una persona sola poco puede hacer, pero todo lo grande está formado por cosas pequeñas, sólo es necesario un poco de esfuerzo.

YD. ¿Cuáles son los intereses qué motivan a una empresa a invertir en estos países? Lo justo sería pensar que buscan su desarrollo pero, ¿siempre es así?
PLB. Existen las dos versiones, no nos podemos engañar. Pero yo pienso que, en cualquier caso, cualquier tipo de inversión es buena si esta supone en realidad una ayuda para quienes de verdad lo necesitan.

YD. ¿Qué han supuesto los microcréditos?
PLB. A través de un microcrédito, la persona que antes no podía montar su propio negocio consigue una independencia económica que en vez de aislarle de su grupo contribuye a la unión. La comunidad se integra y prospera con una red económica pequeña, pero sin embargo necesaria para su desarrollo.

YD. Las principales beneficiarias de los microcréditos son mujeres, ¿por qué?
PLB. La mujer tiene una mayor conciencia respecto a la familia. Su deseo es sacarla adelante.

YD. ¿Y en qué invierten?
PLB. En todo tipo de negocios. Comprar un teléfono móvil y alquilarlo, por ejemplo. Ese es un negocio. Pocos pueden hacerse con uno pero si alguien invierte su crédito en comprarlo y lo presta a los demás consigue un beneficio propio, el dinero, y uno para la comunidad, en este caso la comunicación. Una vieja máquina de coser que aquí acabaría en la basura allí puede servir para vestir a todo un pueblo. Una vasija de barro para preparar pan todos los días… Son muchas las pequeñas ideas que contribuyen a que todo marche mejor.

YD. ¿Qué pasaría si el negocio fracasa y el dinero no se puede devolver?
PLB. Eso es algo con lo que se cuenta de ante mano. Por eso no pasaría nada. Quienes prestan el dinero saben en qué condiciones lo están haciendo. Si fuese así, y no pudiera hacer frente al pago, se analizarían las causas. Representantes del banco visitarían a la familia. Si el beneficiario no ha sido imprudente, se amplía el tiempo para saldar la deuda e incluso, en ocasiones, se vuelve a invertir dinero para solucionar el problema.

YD. Antes, la alternativa a los microcréditos era el mercado negro de préstamos, mucho más peligroso y estricto. ¿Se ha acabado con estos sistemas?
PLB. No. Y es algo realmente difícil de hacer. Pero no es competencia ni están al mismo nivel. El microcrédito es capaz de crear economías sostenibles, un concepto que hasta hace muy poco, no era posible ni imaginar en esas circunstancias.

YD. Desde aquí, qué se puede hacer para contribuir al desarrollo de los países más necesitados. PLB. Nicholas Negroponte, el inventor de un portátil que cuesta 100 dólares, estuvo veinte años dándole vueltas al cómo podía ayudar a los países en vías de desarrollo. Pasado ese tiempo, vio la luz y creó un ordenador que hoy en día, por su bajo coste, ayuda a cientos de niños de todo el mundo. Por eso creo que es necesario pensar, recapacitar sobre la forma en la que cada uno puede contribuir. No importa cuanto se tarde, lo importante es lograrlo. Habrá quien construya algo como Negroponte o quien simplemente esté concienciado con el problema. Lo importante es «hacer», más el «qué». Hacer lo que se pueda hacer.

Fuente: http://www.elmundo.es/

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