Página do Microcrédito

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Las fauces del chulco

Posted by Página do Microcrédito em 18 junho, 2007

Por Vicente Albornoz Guarderas

La principal prioridad de cualquier banco debería ser cuidar de los depósitos del público. En este aspecto, el Estado debería concentrarse en crear un marco que fomente este comportamiento, mediante la implementación de las políticas y normas necesarias para que los depositantes estemos protegidos. Por alguna razón que desconozco, el actual Gobierno ha decidido trastocar esa prioridad y dedicar más atención a los deudores, poniendo toda su energía en reducir las tasas de los préstamos. Lo curioso es que las reformas propuestas podrían tener el efecto contrario al deseado y podrían terminar expulsando a algunos deudores del sector formal para entregarlos a las voraces fauces del chulco.

Para un banco, los préstamos más costosos son los pequeños. En el microcrédito, por ejemplo, varias partes del proceso son caras. La concesión requiere de recursos adicionales porque los microempresarios rara vez llevan contabilidad, lo que dificulta conocer su real capacidad de pago. Luego, es necesario un constante seguimiento para controlar el buen uso de los recursos.

Por otro lado, mientras más grande es un préstamo, más barato suele ser concederlo. Un préstamo de varios millones, dado a una gran empresa con balances auditados y que ofrece garantías hipotecarias, implica relativamente poco trabajo. El seguimiento también es más fácil. Por esta razón, los grandes préstamos corporativos suelen ser los más baratos del mercado.

Si se llega a bajar las tasas de interés por ley, el resultado final puede ser que simplemente se deje de dar préstamos a los más costosos de atender. En otras palabras, puede ser que se limite los microcréditos (y que, paralelamente, se siga dando los préstamos que requieran las grandes empresas). Según la Superintendencia de Bancos, la semana antepasada (última fecha para la que hay información) el préstamo más caro en microcrédito concedido por un banco tuvo un costo, incluyendo comisiones, de 46%.

Sin duda, esa es una tasa de interés extremadamente alta. Pero si se llega a prohibir que se dé créditos a esa tasa, puede ser que los bancos simplemente no den créditos a esos clientes, lo que les obligaría a recurrir al chulco. Y ahí las tasas sí son altas.

Según lo revela un reciente estudio de Diego Carrasco publicado por Cordes, en el mercado informal de crédito (léase chulco) se puede encontrar tasas de hasta 8 232% anual. El caso más dramático es de una persona que se endeudó en USD 50 y tuvo que realizar pagos diarios desde el día siguiente a la concesión del préstamo. Pero no solo que la tasa era altísima, sino que el ambiente en general era más complejo. Por ejemplo, los cobros no lo hacían amables ‘oficiales de crédito’ elegantemente vestidos con el uniforme de un banco, sino motociclistas con apariencia amenazante. Vale aclarar que, afortunadamente, en el caso reportado no hubo desgracias personales que lamentar.

Sin duda la intención del Gobierno no es echar a muchos pequeños empresarios a las fauces del chulco, pero ese puede ser el resultado final si se persevera en mantener esa absurda prioridad de abaratar los créditos cuando, insisto, lo primordial debería ser cuidar los depósitos.

Fuente: http://www.elcomercio.com

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